Por mucho que me esfuerzo en preguntarme las razones,
no he encontrado respuestas que guarden sentido,
de como es posible que el mundo libre ignore,
a un pueblo que sufre y se encuentra desvalido.

Crece desmesurada la población carcelaria
como hierba abonada por el malestar y el descontento,
solo por manifestar tus deseos libertarios
te encarcelan y mantienen hacinado y bien maltrecho.

Se torturan y fusilan infelices a mansalva
cuyo solo pecado ha sido despreciar aquello,
frente al sucio paredón manchado con la sangre
de los miles que ante él han sido muertos.

El hambre y la miseria al pueblo acosan,
indefectiblemente se ignoran sus derechos,
arrástranse mas que caminan, indefensos
bajo el cruel yugo al cual están sujetos.

Ya no viven, solo existen con sus penas,
indolentes, no quieren oír sus lamentos
aquellos pueblos, supuestamente hermanos,
que les miran sin querer ver su sufrimiento.

¿Cuánto más ha de prolongarse esta injusticia?
¿Cuánto más ha de sufrir mi pobre pueblo?
¿Cuánto más penará esta gente que agoniza?
Por mucho que respuestas busco, no las encuentro.

Esperemos que finalmente la piedad se manifieste
en aquellos que inconmovibles nos ignoran,
y que nos brinden el apoyo necesario
para que este largo padecer, pase a la historia.

Libro \
Publicado en el Libro: Poemas II
Autor: Cástulo Gregorisch