Prostitución, bien conocida palabra,
gracias a la revolución,
la cruelmente traicionada,
Cuba hoy tiene su versión
corregida y aumentada.

Nuestra revolución, clamaban,
es verde como las palmas,
resultó ser una farsa,
por fuera verde engañoso,
por dentro rojas entrañas.

Lo que otrora allí existiera
en forma ya controlada,
hoy se extiende por doquier
como si fuera una plaga,
el gobierno la promueve
como una segunda zafra.

Ayer eran prostitutas,
jineteras hoy las llaman,
atractivo de turistas,
los que dejan buena plata
a cambio de los placeres
que ofrecen las desdichadas.

Se incorpora una variante
para mentes desviadas
en que participan diestros,
ambos son del mismo sexo,
no sé como allá les llaman.

Nunca se había visto en Cuba
práctica tan descarada,
se le ofrece al extranjero,
se le hace propaganda,
con ella lucra un gobierno,
la moral hoy vale nada.

Pobre de las jineteras,
ellas, las sacrificadas,
venden su cuerpo al turista,
no se sabe a quien su alma,
las obliga un cruel sistema
que las tiene esclavizadas,
un sistema que no cree
en madres, hijas o hermanas.

En lo que ha caído Cuba,
en manos de esa canalla,
buscando moneda dura
hasta a sus madres embarran
en el estiércol del sexo
vendido para hacer plata,
debieron no haber nacido
estos hijos de la infamia.

Esperemos un futuro
sin perder las esperanzas,
donde ese inmoral sistema
con su desvergüenza magna,
desaparezca por siempre
de mi patria hoy enlodada.

Libro \
Publicado en el Libro: Poemas II
Autor: Cástulo Gregorisch