Rodeada de altas montañas
que con el cielo contrastan,
sinuosos y claros ríos
cual finos hilos de plata.

Bello conjunto de palmas
ejecutando una danza,
con sus penachos al aire
como collar de esmeraldas.

Verdes los cañaverales
mostrando sus dulces cañas,
orgullosos platanales
enseñándonos su carga.

Los codiciados frutales
a este conjunto se unen,
en una bella comparsa
cargados de frutos dulces.

Árboles ornamentales
al grupo le dan contraste,
cual pincelada elegante,
como otro toque de arte.

Colección de lindas flores
plagadas de mariposas
que en un libar incesante
en unas y otras se posan.

Se confunden los olores
de las flores y las frutas
que unidos a sus colores
olfato y vista estimulan.

Se oye el trinar del sinsonte,
el ruiseñor y otras aves,
sus cantares asonantes
música al ambiente añaden.

El trabajo del arado
dibuja en la tierra surcos,
dejando el suelo ya listo
para la siembra de frutos.

En medio de esta belleza
podemos ver el bohío
que con su techo de guano
sirve de albergue al guajiro.

Los animales se mueven
sin temor y a su capricho,
quizás ellos se den cuenta
que están en el paraíso.

Increíble esta armonía,
de paisaje  maravilla,
¡Sofisticada pintura
es de Cuba su campiña!

Libro \
Publicado en el Libro: Poemas II
Autor: Cástulo Gregorisch