Atacada por una fiera de poder hambrienta,
sufriendo sus terribles dentelladas,
se encuentra una pobre isla indefensa
por un mundo indolente muy olvidada.

Se arrastra sin poder bien defenderse,
herida, con sus carnes desgarradas,
huyendo del ataque vil e inclemente,
clamando por piedad, desesperada.

Caen tristes al vacío sus quejidos,
su dolor luce que no importara,
todos le han vuelto sus espaldas
mientras la pobre isla se desangra.

Su vida poco a poco ya se extingue
ahogada en un profundo mar de lágrimas,
el continuo sufrir la debilita
sumida en cruel calvario, solitaria.

Ha de cesar algún día su Vía Crucis,
cuando deje de sufrir la desdichada
y podamos los cubanos hermanados
cuidar de sus heridas y sus llagas.

Muy pronto patria mía volveremos
y más nunca serás tu abandonada,
todos unidos nunca más permitiremos
que se repita tan horrenda e injusta infamia.

Libro \
Publicado en el Libro: Poemas II
Autor: Cástulo Gregorisch