En el mar la mirada perdida,
más perdida se encuentra su mente,
se ha negado a aceptar este hombre
que más nunca podrá ver a su gente.

Esperaba a sus seres queridos
cuando en eso llegó la noticia
de que todos habían perecido
al hundirse la balsa en que huían.

Esposa y dos hijos de Cuba venían,
hacía varios años que no se veían,
era la obsesión de su pobre vida
reunirse al fin con su amada familia.

Tanto fue el impacto emocional
que la razón perdió el desdichado,
hoy deambula mirando hacia el mar
con su pobre corazón dañado.

Piensa que algún día vendrán
en espera infructuosa y eterna,
que abrazarlos él podrá a los tres,
pobre ilusión de una mente enferma.

Acciona como si hubiesen llegado,
hacia ellos extiende sus brazos,
la alegría inunda su rostro,
espejismo de su mundo falso.

Se compadecen algunos que pasan
impresionados por su pobre estado,
otros pasan sin prestarle atención,
sin quererse dar por enterados.

Si supieran de la triste historia
que a este hombre tanto ha afectado,
lágrimas habrían de verter
aún aquellos que nunca han llorado.

Es este un pasaje de la vida real
que tal parece de triste novela tomado,
es la historia de un pobre cubano
que vive al sur, por allá por los cayos.

Libro \
Publicado en el Libro: Poemas II
Autor: Cástulo Gregorisch