Inmerso en su profunda egolatría,
embriagado de maldad, regocijado,
sin importarle un pueblo que sufría
la ignominia de vivir esclavizado.

Infinita crueldad su alma destila
como derrame biliar del más amargo,
no creyendo ni en amigos ni en familia,
asesinando impunemente y sin descanso.

Negro su corazón, roja la sangre
de tanto infeliz sacrificado,
padres perdían hijos, hijos perdían padres,
por la voluntad de este ser tan desalmado.

Los más afortunados se exilaban
huyendo del horror, de lo inhumano,
familias destruidas por designio
de un hombre sin piedad y cruel tirano.

Abusando de ese poder que has ostentado
ya por más de cuarenta y cuatro años,
acabaste con la paz de un noble pueblo,
nunca tendrás perdón, tú Fidel Castro.

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Publicado en el Libro: Poemas II
Autor: Cástulo Gregorisch