Con su casa a cuestas, viaja el caracol,
viaja el caracol, con su casa a cuestas,
cambia de lugar, con su casa a cuestas,
con su casa a cuestas, en unión perpetua.

Siempre que se muda, con su casa a cuestas,
nunca la abandona, siempre va con ella,
siempre va con ella y nunca la deja,
protegido siempre, con su casa a cuestas.

No importa cuan lejos le sea la meta,
con su casa a cuestas, llegará hasta ella,
no importa que caigan rayos y centellas,
siempre protegido, con su casa a cuestas.

Con su casa a cuestas, se mueve y se muda,
se mueve y se muda sin mayor problema,
cual preciada carga consigo la lleva,
a donde quiera que él se dirigiera.

Si cuando partimos de querida tierra
hubiéramos traído nuestra casa a cuestas,
quizás este exilio que nos trae tristeza
y que nos produce gran dolor y pena,
no nos afectara con tanta dureza.

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Publicado en el Libro: Poemas II
Autor: Cástulo Gregorisch