Volaba mi pensamiento      
como una gacela alada,     
en un fantástico viaje     
hacia La Habana pasada.    

Ya veía en la distancia    
al Morro con su Cabaña,    
como feliz matrimonio      
señalándome la entrada.    

La bahía impresionante,    
interesante ensenada,      
el Malecón serpenteante    
la costa norte adornaba.   

En su perfil de edificios  
el Focsa se destacaba,     
elevándose hacia el cielo  
su impresionante fachada.  

Me paseaba por sus calles  
donde otrora caminara,     
amistosa como siempre      
la gente me saludaba.      

Muchos lugares bonitos     
en mi viaje visitaba,      
el barrio donde creciera,  
aquella Víbora amada.      

Allí conocí a mi novia,
a mi eterna enamorada,
a la que hoy es fiel esposa,
la que siempre me acompaña.

Allí tuve mil amigos,
con ellos yo disfrutaba
de una vida sin problemas
que pronto se me esfumaba.

Visitaba los parajes
donde buen tiempo pasara   
envuelto en la juventud,             
linda experiencia pasada.

Veía yo nuevamente
valles, ríos y montañas,
las acogedoras playas
con sus aguas azuladas.

La campiña bien vestida
con un delantal de palmas,
la caña libre crecía
para endulzarnos el alma.

El cielo azul se veía,
el sol su luz irradiaba,
como niñas juguetonas
un grupo de nubes blancas.

El perfume de las flores
el fresco aire inundaba,
en danza maravillosa
las mariposas volaban.

Todo era paz y alegría,
libertad se respiraba,
parecía una princesa
mi linda ciudad, La Habana.

De mi imaginario viaje
al exilio retornaba,
a sumergirme de nuevo
en mi mundo de nostalgia.

Poemas
Publicado en el Libro: Poemas
Autor: Cástulo Gregorisch