En un viaje imaginario        
volaba en mi alfombra mágica, 
que hacia los cielos de Cuba  
con rapidez me llevaba.       
                              
Desde mi alto balcón
a mi tierra yo observaba,
apagado estaba el son,
apagadas las comparsas.

Ya no se oía el pregón
del vendedor por las calles,
inundados de temor
las montañas y los valles.

Las lágrimas y el sudor
de un pueblo que se desgarra,
sumido en hondo dolor
producido por sus llagas.

El Morro y el Malecón
con sus luces apagadas,
la sangre del Paredón
a la Cabaña manchaba.

De los presos el clamor
desde sórdidas ergástulas,
donde tortura y terror
manifestaban su infamia.

El turista disfrutando
lo que al pueblo le faltaba,
una total corrupción
por las calles se paseaba.

Nuestra ofendida bandera
con su estrella solitaria,
recordaba con tristeza
cuando libremente ondeaba.

Miles sumaban los muertos,
las lápidas no alcanzaban,
insuficiente el espacio,    
las fosas se desbordaban.   

Los jerarcas del sistema
se reían y gozaban,
disfrutando enormemente,
ellos, los viles causantes
de este triste panorama.

Poemas
Publicado en el Libro: Poemas
Autor: Cástulo Gregorisch