Me acuerdo cuando partimos       
y nuestra tierra dejamos,        
me acuerdo de aquellos niños     
que no iban acompañados,         
aquellos niños que solos         
marchaban a un mundo raro.       

Se alejaban de sus padres        
que trataban de salvarlos        
con gran dolor de sus almas      
de aquel sistema malvado,        
guardando aquella esperanza      
de algún día verse aunados.      

Miles y miles partieron          
en un viaje inesperado           
que los llevaba a otras tierras  
de sus padres separados,         
hacia aquel destino incierto     
en vuelo desesperado.            
                                 
Incierto era aquel futuro        
al que se vieron forzados
por circunstancias adversas
que tantas vidas cambiaron,
destruyendo la familia
en giro desafortunado.

Hijos que más nunca vieron
a los padres que dejaron,
muchos padres que murieron
de sus hijos alejados,
niños que lejos crecieron,
corazones destrozados.

Triste, triste la partida
de niños desamparados,
sufridas fueron las vidas
de aquellos padres cubanos
que decidieron perderlos         
antes que verlos esclavos.       

Niños que se hicieron hombres
creciendo en un mundo extraño,
en una patria adoptiva
con la que nunca soñaron,
con familia substituta
con la que nunca contaron.

Muchas lágrimas vertidas,
vertidas por ambos lados,
los niños que se marcharon,
los padres que se quedaron,
sufridos todos aquellos
que nunca más se encontraron.

Allá en mi tierra quedaron
los padres sacrificados,
extrañando aquellos niños
que al destierro ellos mandaron,
de haberse quedado en Cuba
se los hubiesen quitado.
¡Alejados padres e hijos,
el peor de los calvarios!

Poemas
Publicado en el Libro: Poemas
Autor: Cástulo Gregorisch