Del cielo una vez cayó una estrella,
la que más brillaba, la más bella,
posándose orgullosa en mi bandera,
la estrella solitaria, pura y eterna.

Iluminando nuestro heroico sendero,
guió nuestra ilustrísima epopeya,
en el sombrero del mambí representada
a lo largo de nuestra libertadora gesta.

Hoy, apagada, triste, sin brillo,
empaña su fulgor sucio sistema,
encerrada en un triángulo de sangre,
sumida en el dolor, gime sus penas.

Pero pronto ha de llegar ese gran día
cuando ondee libremente mi bandera
y resurgiendo de su mundo de apatía
¡brillará más que nunca nuestra estrella!

Poemas
Publicado en el Libro: Poemas
Autor: Cástulo Gregorisch