abril 2008


Entre dos hombres la reja,
uno el guardia, otro el reo,
la pregunta nos confunde
¿cuál de los dos es el preso?

Uno el guardia del tirano,
otro reo de conciencia,
y seguimos preguntándonos
¿cuál de los dos es el preso?

El de afuera omnipotente
piensa que es libre, el muy necio,
sin que pueda darse cuenta
que de cruel doctrina es preso.

El de adentro, con sapiencia,
pasando mil sufrimientos,
sabe que mientras pensar pueda
es tan libre como el viento.

No hay cárcel en este mundo
que atrapen el pensamiento,
de quien, detrás de una reja,
piensa en su causa sufriendo.

Preso es aquel, él que piensa
atado a un adoctrinamiento,
su controlada conciencia le impide
que tenga un libre criterio.

Después de este corto análisis
muy simple y sin más rodeos,
encontramos la respuesta
a cuál de los dos es el preso.

Libro \
Publicado en el Libro: Poemas II
Autor: Cástulo Gregorisch

Nadando en el Mar Caribe
una sirena preciosa,
su cuerpo elegante y bello
contrastando con las olas.

Sus cabellos de palmeras
agitados por el viento,
movíanse incesantes
debajo de un azul cielo.

Su perfil bien delineado
grácil hacía su figura,
desplazándose en el agua
con envidiable soltura.

Ornamentando el ambiente
su belleza y hermosura,
cual resultado elocuente
de divina arquitectura.

Única e irremplazable
como preciosa pintura,
bella joya caribeña
esta sirena, mi Cuba.

Libro \
Publicado en el Libro: Poemas II
Autor: Cástulo Gregorisch

En el Mar de las Antillas
una cadena de perlas,
adorno privilegiado
de madre naturaleza.

Bello conjunto de islas,
archipiélago encantado,
como prenda de princesa,
exótico y embrujado.

Divina policromía
producto de un pincel mágico,
guiado por diestra mano
de un pintor enamorado.

El cielo y el mar unidos
haciendo un perfecto marco,
encerrando esta belleza
de matiz exagerado.

A la cabeza del grupo,
Cuba, madre de las perlas,
ella que es la más hermosa,
ella por ser la más bella.

Libro \
Publicado en el Libro: Poemas II
Autor: Cástulo Gregorisch

Aunque la densa niebla del olvido
atrás quiera dejar nuestros recuerdos,
nuestra memoria haciéndose patente
no nos permite olvidar muchos de ellos.

Como olvidar esos buenos momentos
que otrora nuestras vidas alegraron,
como olvidar los que desagradables fueron
y que a nuestra formación tanto afectaron.

Recordar es traer a presente
aquello que descansa en el pasado,
lo que se ha convertido ya en recuerdo
que se mantiene en la memoria bien guardado.

Recordar inolvidables tiempos
que grabados están en la memoria
por el buril de aquellas experiencias,
felices unas, dolorosas otras.

Es tanto lo que recordar podemos,
volver a revivir nuestro pasado
gracias a ese complejo mecanismo
que memoria por nombre hemos dado.

Nuestros primeros recuerdos yacen lejos,
tan lejos como años ya sumamos,
más sin embargo con un pequeño esfuerzo
los traemos fácilmente a nuestro lado.

No debemos vivir de los recuerdos,
tampoco vivir de ellos alejados,
el día que recordar ya no podamos,
nuestras vidas, sumidas estarán en el ocaso.

Libro \
Publicado en el Libro: Poemas II
Autor: Cástulo Gregorisch

La Habana de ayer, ciudad encantada,
arquitecturas antigua y moderna mezcladas,
con su Malecón, su Paseo del Prado,
sus nuevos hoteles, todos contrastando,
alegre, bulliciosa, pujante, activa,
sinfonía de música, ruidos y pregones,
variada y brillante su policromía,
libre y laboriosa la gente se movía,
interminable desfile de bellas mujeres
adornaban las calles cual bellos claveles,
lindas tiendas, sin fin de mercancías
que en  grandes vidrieras eran exhibidas,
se gozaba la vida con pocas presiones,
había muchas cosas que nos complacían,
con su alegre carácter el cubano reía
en aquel mundo mágico en que se vivía,
excelente clima que con su fresca brisa
nos acariciaba, de todos delicia,
al caer la noche todo se encendía,
especial adorno colgado allá arriba
el cielo estrellado bello se veía,
luces por doquier, todo iluminado,
brillante ciudad, nada asemejado,
la vida nocturna sus puertas abría
a todo aquel que trasnochar quería,
los múltiples clubes mucho te ofrecían
con variado elenco de buenos artistas,
música y bebida, nadie resistía,
todo como parte de una feliz vida.

Arribó el castrismo, todo ha terminado,
La Habana feliz quedó en el pasado
de odioso sistema el cruel resultado,
quizás el futuro no esté muy lejano
donde aquella Habana, a disfrutar volvamos.

Libro \
Publicado en el Libro: Poemas II
Autor: Cástulo Gregorisch

Ya se avecinan los cambios
en mi patria atormentada,
ya se le esfuma la vida
al hombre que la maltrata,
ya se aproxima el momento
en que será liberada,
ya se va acortando el tiempo
donde sanarán sus llagas.

Ya se romperán cadenas
que la mantienen atada,
ya cesará el cruel sistema
que la tiene sojuzgada,
ya se reunirán sus hijos
en hermandad solidaria,
ya en un gran esfuerzo unidos
reconstruiremos su alma.

Ya han pasado tantos años
de injusticia y de infamia,
ya han rodado tantas lágrimas
por las mejillas cubanas,
ya son tantas las familias
que se han visto separadas,
ya ha sufrido demasiado
un pueblo que se desangra.

Ya nos vamos acercando
a esa hora anhelada,
ya el reloj marcando el tiempo
nos dará la campanada,
ya está llegando el momento
como la lluvia esperada,
ya pronto libre estarán
la dulce caña y la palma.

Ya pronto vendrán los vientos
que arrastren a esa canalla,
ya pronto ellos pagarán
todas sus acciones malas,
ya se le aplicará justicia
a esa banda desalmada,
¡Ya todo habrá terminado,
comienza una nueva etapa!

Libro \
Publicado en el Libro: Poemas II
Autor: Cástulo Gregorisch

Cavaba la fosa el sepulturero,
morada final para otro que ha muerto,
profundo y oscuro el tétrico hueco
que pronto sería albergue de huesos.

¿Quién es el difunto? pregunta un ingenuo,
observo que todos cantan de contentos,
malo ha de haber sido en vida este sujeto
cuando es día de fiesta en lugar de duelo.

Malo, malo ha sido pues tiranizó a su pueblo
segando las vidas a miles de buenos,
hombres y mujeres que mucho sufrieron
cárceles, torturas, vejámenes, destierro.

Fue inmisericorde, destruyó a mansalva
lo que suponía que le obstruccionaba,
no mostró piedad con nadie ni nada
en desmedido esfuerzo por poder y fama.

Libremente al fin mi sufrido pueblo
puede sin temor hacer manifiesto
su repudio al hombre que hoy yace muerto,
pronto bajo tierra sus malditos restos.

Libro \
Publicado en el Libro: Poemas II
Autor: Cástulo Gregorisch

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