Se despierta el día
tras nocturno sueño,
el sol con sus rayos
anuncia el comienzo,
alumbrando el cielo,
calentando el suelo.

Le toca a la luna
tomarse su asueto,
trabaja de noche
como fiel sereno,
reflejando al sol,
adornando el cielo.

La luz matutina
obliga a la noche
a que se retire
en su oscuro coche,
dando paso al día
lleno de energía.

Corre la mañana
a alcanzar la tarde
que por ella espera
para así encontrarse
y tomar la antorcha
con que ha de alumbrarse.

El sol ya se cansa
y en lenta agonía
se mueven sus pasos,
su luz vespertina
muere en el ocaso,
se termina el día.
Poemas
Publicado en el Libro: Poemas
Autor: Cástulo Gregorisch