El camello se burlaba
con malévola intención,
criticando con tesón,
la giba del dromedario.

Miren a ese corcovado,
que mal debe de sentirse,
pues de su horrible joroba,
muchos habrán de reírse.

Luce feo y desgarbado
con ese raro defecto,
el pobre, él es imperfecto,
se ha de sentir desgraciado.

Existen muchos humanos
iguales que este camello,
criticones despiadados,
seres muy acomplejados,
los que no se quieren ver,
que como el camello llevan
el defecto duplicado.

Poemas
Publicado en el Libro: Poemas
Autor: Cástulo Gregorisch