La noche está oscura,      
serena la mar,             
para aquel que huye        
momento ideal.             

Se esconde la luna,        
quiere cooperar            
para que aquel grupo       
se pueda escapar.          

Muchas las semanas         
de preparación,            
de ser sorprendidos        
van a la prisión.          

Mujeres y niños            
parte del conjunto,        
todos temerosos,           
incierto el futuro.        

El riesgo lo es grande,    
dura decisión              
que ha sido tomada         
en desesperación.          

Esperan llegar             
a tierras extrañas         
y al fin liberarse         
de castristas garras.      

La balsa es pequeña,       
hecha de maderas,          
con cámaras viejas,        
de lona una vela.          

Dos remos ayudan           
en su movimiento,          
tienen que apurarse        
pues ya cambia el tiempo.  

Envases con agua,          
leche condensada,          
pan bastante duro,         
casi que no alcanza.       

Se alejan de Cuba,
grande la esperanza
de poder llegar
a tierras lejanas.

Dura travesía
la que les espera
a estos infelices
que todo lo arriesgan.

Empieza a soplar
inclemente el viento,
se encrespan las olas,
mal presentimiento.

Las horas transcurren
cual si fueran siglos,
la balsa se mueve
sin un rumbo fijo.

Se aferran a ella
para no caer
en un gran esfuerzo
por no perecer.

Comienzan los rezos
pidiendo el milagro,
de que lleguen sanos,
de que lleguen salvos.

Después de luchar
contra aguas bravías,
son afortunados,
ven la luz del día.

Se avista la tierra
al final del mar,
son de aquellos pocos
que logran llegar.

Otros muchos mueren
en la travesía,
familias enteras
que pierden sus vidas.

Poemas
Publicado en el Libro: Poemas
Autor: Cástulo Gregorisch