Dejé parte de mi alma
el día de mi partida,
me acompañaban mi esposa
y una pequeña bebita.

Llegamos a este gran país
que nos dio la bienvenida,
el corazón estrujado
como flor que está marchita.

Han pasado muchos años
de aquella triste salida,
mi alma sigue penando,
no quiere sanar su herida.

Mantengo yo la esperanza
de regresar algún día,
cuando mi patria sea libre,
cuando a ella llegue justicia.

El día de mi regreso
a esa tierra tan querida,
me llevaré de recuerdo
de este país, su acogida.

Espero llevar conmigo
al resto de mi familia,
espero llevarlos todos
a la tierra prometida.

Cuando llegue ese gran día
pletórica de alegría,
mi alma ya habrá encontrado
la cura para su herida.

Poemas
Publicado en el Libro: Poemas
Autor: Cástulo Gregorisch