Elegante y altiva se yergue la palma,
inmenso abanico con sus verdes hojas,
dulce su susurro al batir del viento,
majestuosa y bella como gran señora.

Adorna con gracia la amplia campiña,
con su toque grácil ella la engalana,
como pincelada dada por un ángel
que la conviertiese en una linda dama.

Estilizado árbol su cuerpo levanta,
contra el cielo azul su perfil contrasta,
luce que tratara de alcanzar las nubes
cual gran balerina en atrevida danza.

Si la viera el Quijote desde la distancia
con su conocida mente enajenada,
volviéndose a Sancho le comentaría. . .
gigantesca diosa es la que nos ataca.

Afortunados somos de que en nuestra Cuba
proliferen miles de estas bellas plantas,
obsequio valioso de madre natura,
preciosa diadema llena de esmeraldas.

Poemas
Publicado en el Libro: Poemas
Autor: Cástulo Gregorisch