El Sol, energía, luz y calor,
del día amo y señor,
gigante gladiador de dorados cabellos,
en su perenne posta guarda nuestro cielo.

Centro del sistema al que pertenecemos
nos alumbra y calienta los dos hemisferios,
mantiene nuestras vidas aunque a pesar de ello
su propia existencia consume en el empeño.

Algunos ven sus manchas, aquellos que son necios,
los que solo se fijan en los puntos feos,
con el negativismo que los mantiene tuertos
lucen no haberse visto nunca ante un espejo.

Esconden sus defectos criticando al ajeno
incapaces de brillar por sus propios méritos,
energía que se pierde en un mundo incierto,
llenos de inseguridades, regidos por complejos.

Reconocer virtudes, recomendable y correcto,
impropio es insistir en señalar defectos,
defectos los tenemos al igual que virtudes,
manteniendo un balance estos dos elementos.

Emulemos al sol en su loable esfuerzo
que nos mantiene vivos mientras él va muriendo,
irradiemos bondad con desprendimiento
para mejorar la vida en este mundo nuestro.

Poemas
Publicado en el Libro: Poemas
Autor: Cástulo Gregorisch