Amargamente se quejaba el árbol
al ser de sus raíces desprendido,
trasladado más tarde a suelo extraño
donde nunca llegó a ser comprendido.

Tratando de echar nuevas raíces
su savia se escapaba por la herida,
herida ocasionada por el trauma,
aquel trauma infligido un fatal día.

Aquella herida que no cicatrizaba
día a día iba acabando con su vida,
solo aquella vaga esperanza
de algún día volver le mantenía.

Pasaron uno tras otro muchos años,
volveremos algún día se decía,
su alma cerca ya del desengaño,
sus secas hojas al suelo ya caían.

Desnudas iban quedándose sus ramas,
desanimado le faltaban energías,
su tronco débil y ya con poca savia,
el pobre árbol sin sus raíces ya moría.

Poemas
Publicado en el Libro: Poemas
Autor: Cástulo Gregorisch